Meditación: Qué es, para qué sirve y sus beneficios

La meditación, atendiendo a su significado etimológico, no sería otra cosa más que un ejercicio intelectual para potenciar la atención y la consciencia sobre algo en el tiempo presente.

Hasta hace poco se asociaba la meditación sólo con la reducción del estrés. Sin embargo, estudios científicos han demostrado que meditar tiene más beneficios como la capacidad de modificar la estructura del cerebro y sus funciones.

¿Qué es la meditación?

Los orígenes de la meditación se remontan a la antigüedad, aunque sus significados eran diferentes, tanto en el contexto místico de numerosas religiones y creencias como filosóficas.

En el plano religioso, el propósito de la meditación (que no es una religión en sí misma), era ayudar a profundizar en la comprensión de lo sagrado y espiritual. En todo caso, el término correcto que define este uso sería la contemplación.

En el siglo XIX, los teósofos adoptaron la palabra «meditación» para referirse a las diversas prácticas de recogimiento interior, esto es, la “contemplación”, propias de las religiones orientales como el hinduismo o budismo. De esa manera, la palabra meditación adquirió una nueva definición que la hacía similar a la contemplación.

Aunque la mayoría de las tradiciones espirituales incluyen formas de meditación, como la introspección silenciosa o la contemplación religiosa, esta es sólo un camino hacia el despertar espiritual, hacia la iluminación, hacia la unión con la divinidad.

 

 
El término “meditación” se refiere a un amplio espectro de prácticas, a través de una serie de técnicas, mediante las cuales el individuo entrena la mente o induce un modo de conciencia, con el fin de reconocer mentalmente un contenido o simplemente para conseguir algún tipo de beneficio como: relajación, energía interna, concentración o bienestar.
 
De hecho, muchas empresas importantes tienen programas de meditación para sus empleados que están siendo todo un éxito. En los grupos de trabajo, los integrantes se sienten más unidos, se entienden y se llevan mejor. Además, empatizan más y hace que el grupo esté más avenido lo que repercute positivamente en la calidad del trabajo.

Individualmente, los ejecutivos corporativos, sostienen que les ayuda a ser líderes más eficaces. Otros individuos como estudiantes y trabajadores, etc.  encuentran que la meditación da las herramientas para lidiar mejor con el estrés de la vida moderna.

Cabes destacar que tenemos entre 60.000 y 70.000 pensamientos diarios, por eso los expertos en meditación consideran que los problemas de ansiedad se generan al utilizar prácticamente en su totalidad nuestro lado consciente para administrar nuestros pensamientos y actividades, y dejar aparcado nuestro lado inconsciente.

Esta forma incorrecta de pensar está muy arraigada en la sociedad occidental y no tanto en la oriental, donde se da bastante relevancia al pensamiento inconsciente. El lado inconsciente es el soñador, artístico, el que siempre quiere hacer planes y busca motivación en actividades positivas.

El lado consciente, se trata del lado más lógico y racional, por lo que no podremos relajarnos si centramos nuestros problemas e inquietudes diarias en él, porque esa no es su función. Si utilizamos el lado consciente para tratar nuestras cuestiones y emociones vitales es probable que generemos miedos, ansiedad y estrés.

Es una de las primeras cosas que se deben aprender es que meditar no

consiste en dejar la mente en blanco (porque es prácticamente imposible) sino en conectar con tu lado inconsciente y dejar descansar (por fin) al lado consciente.

Meditar consiste en reconectar con nuestro lado inconsciente, que lleva toda la vida ahí y nos hemos olvidado de su existencia.

 

¿Para qué sirve la meditación?

Actualmente, la meditación ya no se asocia con prácticas espirituales, gurús o sectas hippies, sino que ha adquirido gran popularidad para el relajamiento y la reducción del estrés ya que, durante la meditación, concentras tu atención y eliminas el flujo de pensamientos confusos que pueden estar llenando tu mente y provocándote estrés, traduciéndose en un realce del bienestar físico y emocional.

 

 
La meditación es un estado para poder detenerse y darse cuenta de lo que está pasando en nuestro interior. Además te permite tomar decisiones respecto a muchas cosas. Es, simplemente, el ejercicio de estar presente, de observar, sin juicios.
 
Meditar no es pensar en lo que tienes que hacer, en lo que has hecho, en lo que dijiste, en lo que te dijeron. Es, simplemente, estar presente viendo qué sucede aquí y ahora, permitiéndonos abrir el espacio necesario para ver con claridad. Pero una de las grandes atracciones de la meditación en los últimos tiempos, son los beneficios para la salud.

 

 
La meditación ha empezado a considerarse un tipo de medicina complementaria para la mente y el cuerpo ya que la ciencia ha demostrado que meditar cambia la estructura y la función de nuestro cerebro, resultando un estado de relajamiento profundo y una mente tranquila. Los efectos que ejerce la práctica de la meditación en nuestro organismo están científicamente probados.
 
Aunque cada persona puede buscar en la meditación un objetivo diferente, se sabe que esta práctica estimula la autocuración y la concentración; libera del estrés y la ansiedad y nos proporciona bienestar; una mayor consciencia y creatividad al acallar el bullicio interno: estimula y refuerza las zonas del cerebro asignadas a la felicidad y la alegría; aumenta el cociente intelectual y estimula el sistema inmunológico.

También, entre otras muchas ventajas, proporciona descanso mental, al liberarnos de las preocupaciones diarias; y algunos tipos de meditación pueden ayudar a mejorar la memoria, ya que producen cambios en el hipocampo.

Los estudios demuestran que, según se avanza en la profundidad de la meditación, nuestro cerebro pasa por distintas etapas: de las ondas beta (actividad normal, consciente y alerta) a ondas alfa (relajación calma, creatividad). Pero en la meditación más profunda se registran ondas theta (relajación profunda, solución de problemas) y en las más avanzadas se pueden detectar ondas delta (sueño profundo sin dormir).

Los expertos señalan que con tan sólo media hora de meditación al día es suficiente para aumentar la capacidad de atención y de concentración, mejorar la memoria y el proceso de toma de decisiones así como regular las emociones.

¿Cuales son los beneficios de la meditación?

La práctica de la meditación empezó a despertar el interés de algunos científicos hace casi cuarenta años. Así se llegó a la conclusión, según experimentos neurocientíficos, que cuanto más meditaban las personas menos ansiedad padecían y, en cambio, más capacidad de atención presentaban. También comprobaron que la corteza cerebral encargada de las emociones y de una mayor o menor resistencia a la adversidad, había triplicado su activación. Además, que el sistema inmune de los participantes había mejorado.

En los últimos años, se han publicado numerosos estudios científicos que demuestran que meditar fomenta la autoconciencia, la empatía, la inteligencia emocional, la memoria, la capacidad de aprendizaje y la creatividad.

Una de estas investigaciones afirma que, si bien la práctica de la meditación se suele asociar a una sensación de tranquilidad y relajación física, se ha visto desde la medicina que también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día y que son esos beneficios demostrados los que están detrás de la sensación de bienestar.

También, han observado que disminuye la materia gris en la amígdala, zona encargada del miedo y del estrés, lo que abre la puerta a nuevas terapias para pacientes con graves problemas de estrés postraumático tras haber sufrido una experiencia dura, como un accidente o un atentado. Igualmente, ayuda a reducir los síntomas de la depresión, la ansiedad y el dolor.

Así mismo, los practicantes de la meditación mejoran en las tareas de atención y procesamiento sensorial. En las personas de mayor edad esto es más que notable, lo que sugiere que tal vez meditar pueda ayudar a frenar el proceso de reducción del córtex cerebral y el declive cognitivo asociado a la edad, hace a nuestro cerebro “menos viejo”.

Han demostrado que meditar baja la tensión arterial y mejora el sistema inmune pues se reduce el cortisol, que afecta a nuestras defensas, de manera que si conseguimos reducir el nivel de esta hormona tóxica, también mejoramos nuestras defensas naturales contra las enfermedades.

Al ser capaces de calmar la mente, podemos estar en contacto con nosotros mismos y al mismo tiempo con los demás, nos sentimos menos irascibles, ansiosos y más compasivos.

Con la meditación se trata de detenernos para poder actuar y no dejarnos llevar por la inercia que, a menudo, nos hace sufrir. Meditar para cambiar nuestro cerebro y cómo funciona, y entonces, así, cambiar nuestra vida pues puede darte una sensación de calma, paz y equilibrio que puede beneficiar tu bienestar emocional así como tu salud en general.

Pero estos beneficios no se terminan cuando acaba tu sesión de meditación ya que esta ya te ha proporcionado una nueva perspectiva sobre situaciones estresantes y maneras de afrontarlas, un aumento de la autoconsciencia, concentración en el presente, reducción de emociones negativas, aumento de la imaginación y la creatividad para hacerles frente y un aumento de la paciencia y la tolerancia.

Considerando todo esto, aunque la meditación no reemplaza los tratamientos médicos tradicionales, ni es milagrosa, algunos estudios también sugieren que la meditación puede ser una terapia complementaria que quizás ayude a ciertas personas a controlar síntomas de trastornos como: la ansiedad, el asma, el cáncer, el dolor crónico, la depresión, las enfermedades cardíacas, la hipertensión, el síndrome del intestino irritable, los problemas de sueño y las dolores de cabeza por tensión.

 

 
Aunque la meditación no reemplaza los tratamientos médicos tradicionales, ni es milagrosa, algunos estudios también sugieren que la meditación puede ser una terapia complementaria que quizás ayude a ciertas personas a controlar síntomas de trastornos como: la ansiedad, el asma, el cáncer, el dolor crónico, la depresión, las enfermedades cardíacas, la hipertensión, el síndrome del intestino irritable, los problemas de sueño y las dolores de cabeza por tensión.
 
Sin embargo, algunos investigadores no creen que sea posible llegar todavía a conclusiones definitivas sobre estos beneficios, y que en algunos casos, la meditación puede empeorar los síntomas asociados con ciertos trastornos físicos y mentales. Las personas con depresión, trastornos de ansiedad o de déficit de atención son las que reportan la mayor cantidad de efectos negativos. Los más habituales son manía, despersonalización ansiedad, pánico, y la reexperimentación de eventos traumáticos.

Pero sea cual sea el motivo por el que una persona decide empezar a meditar, lo cierto es que la consecuencia es siempre la misma: un estado mental y físico de serenidad, paz interior, concentración y creatividad.

Se ha de saber que llegar al estado pleno que busca la meditación no es fácil, requiere de una disciplina y mucho entrenamiento. Cuando esto se logra, puedes ver que el mayor beneficio es la liberación de la mente, que está trabajando constantemente, volviendo al pasado y al futuro y no nos permite vivir el ahora.

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