Técno-adicción: ¿Qué es?

Las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (NTICs), forman parte de nuestra vida desde hace ya algunas décadas. Con ellas, ha cambiado la forma de relacionarnos con nuestro entorno y con los demás.

Debido a estos avances tecnológicos, las redes sociales (Facebook, WhatsApp, Twitter, Instagram, etc) y la presencia de internet desde cualquier lugar y en cualquier momento, pasamos muchas horas conectados a dispositivos como el ordenador o nuestro teléfono móvil.

Se habla mucho de la generación de los millennials, jóvenes que han crecido con el nacimiento de la Red y el desarrollo de las NTICs, y que estos son indispensables para ellos, el impacto también alcanza a niños y mayores.

Hoy resulta imprescindible contar con un teléfono móvil o comunicarnos a través de un correo electrónico. Asimismo, para gestionar nuestras cuentas bancarias, hacer compras e incluso descargarnos aplicaciones de videojuegos en línea.

En principio, estos avances tenían que suponer una mejora sustancial en las comunicaciones, y así es, sin embargo, también ha supuesto un condicionamiento negativo porque no siempre se hace un uso responsable de estos recursos tecnológicos, sino que más bien es abusivo por parte de algunas personas que pueden sentirse perdidas si no tienen acceso a estos dispositivos.

 
Así, aunque las nuevas tecnologías nos hacen la vida más fácil, en general, también crean adicción. Es por ello que ya desde hace algún tiempo se habla de tecno-dependencias de la Era Digital, es decir, adicciones provocadas por el uso abusivo y frecuente de estas nuevas tecnologías (bien por trabajo o bien por puro entretenimiento) con el resultado de un evidente deterioro en la vida del individuo. 

 

 

Según los expertos, este problema de adicción tecnológica, asociado a la incapacidad de controlar el uso de las NTICs (internet, los smartphones, tabletas y redes sociales…), el miedo a no tener wifi, datos de navegación o batería en los dispositivos electrónicos, engloba diferentes fenómenos con gran repercusión sobre la población como el síndrome Fomo y la Nomofobia.

Síndrome Fomo

Una de las tecno-adicciones más comunes es el Síndrome FOMO (fear of missing out), que ha sido reconocido por los psicólogos como un trastorno producido por el miedo a perderse cualquier cosa que se publique en las redes sociales, lo que lleva al individuo que la padece a sentir una necesidad ansiosa de estar conectados a todas horas a internet.

Las redes sociales nos dan la oportunidad de mostrar a los distintos grupos sociales a los que pertenecemos (familia, amigos, compañeros de estudios, compañeros de trabajos, etc) lo activos que somos y lo bien que nos desenvolvemos en la vida. El problema, reside en que también vemos lo que hacen, o dicen que hacen los demás, dándonos la falsa percepción de que nos estamos perdiendo cosas y otros ya han experimentado antes que nosotros. En estos casos, se pierde el contacto con la realidad y es la imaginación la que juega un papel determinante a la hora de interpretar lo que vemos por estos medios. Al estar conectados las 24 horas del día mediante nuestros smartphones, este sentimiento puede experimentarse, no solo en varios momentos al día, sino con los diferentes grupos a los que pertenecemos. Esto nos puede conducir a que estemos siempre pendientes de este escaparate para poder destacarnos entre nuestros contactos y mostrar la gran vida social que tenemos.

 
Un reciente estudio concluyó que el “Síndrome FOMO” tiene una mayor intensidad entre la gente joven, y más en chicos que en chicas, con bajo nivel de satisfacción social, lo que causa sentimientos de inferioridad. La investigación sugiere que FOMO puede llegar a provocar problemas en la salud mental de las personas, ya que puede producir depresión o ansiedad.

 

 

Otros estudios, concluyen que los individuos que dan más valor a las redes sociales como parte de su desarrollo social, tienden a experimentar más FOMO ya que en las redes sociales, intentamos mostrar cómo queremos ser y no cómo somos en realidad, pudiendo llegar a percibir que la vida de los demás está exenta de problemas y es mucho más interesante y emocionante que la nuestra. La identidad social, especialmente en los jóvenes que viven inmersos en las nuevas tecnologías, se va creando en gran parte a través de estas redes sociales.

Las redes sociales son atractivas porque suponen un espacio donde los adolescentes son protagonistas y son un lugar idóneo para relacionarse con otros grupos de personas que usan su propio lenguaje y comparten sus gustos e intereses. Pero como agentes socializadores que son, también transmiten valores. Es evidente que el hecho de que este nuevo modo de vida está “moldeando” de una manera alarmante, ya sea para bien o para mal, la vida de los adolescentes.

Por tanto, es tarea de los adultos procurar que estos jóvenes entiendan las consecuencias positivas y negativas de su uso.

 

Nomofobia

Otra de las tecno-adicciones más comunes es la nomofobia (“no-mobile-phone phobia”) y se refiere a la dependencia del teléfono móvil de las personas. Esta dependencia genera una infundada sensación de incomunicación en el usuario cuando este no puede disponer de su dispositivo electrónico, bien porque lo haya dejado olvidado en casa, bien porque se haya agotado su batería o esté fuera de cobertura.

Pese a que el uso de la tecnología puede ser muy útil, pues nos permite estar constantemente en conexión con casi todos los rincones del planeta, la incomunicación nos puede llegar a producir una sensación de ansiedad que nos invade y nos hace desear intensamente el momento en que volvamos a estar conectados.

Los estudios sobre este fenómeno se iniciaron en 2011 y los datos revelaron que muchos usuarios de teléfonos móviles sienten ansiedad cuando se agota la batería de su teléfono móvil, lo pierden o se quedan sin cobertura. El estudio también reveló que los hombres sufren más este trastorno. Así mismo, concluyó que los niveles de estrés que presentan las personas con Nomofobia son muy elevados, sintiéndose “aislados” cuando no disponen de teléfono móvil.

Son muchas las personas que sufren dependencia del teléfono móvil y están conectadas las 24 horas. Los expertos señalan que el perfil del nomofóbico es el de una persona que tiene poca autoconfianza en sí misma y baja autoestima, con carencia de habilidades sociales y de resolución de conflictos, y que en su tiempo de ocio solo usa el móvil y parece incapaz de disfrutar sin él. Cabe destacar que este trastorno es más habitual en adolescentes, pues tienen más necesidad de ser aceptados por los demás y están más familiarizados con las nuevas tecnologías.

 

Vamping

También hay una nueva moda entre adolescentes llamada “la trasnochada” o “vamping”. Esta consiste en que el joven, muchas veces menor, se conecta bajo las sábanas, desde la caída de la noche hasta altas horas de la madrugada, con su Smartphone, Tablet o notebook, en su afán de no perderse ninguna charla en línea y compartir con sus amigos, presumiendo de quién puede aguantar más.

“La trasnochada”, trae consecuencias como levantarse por los mañanas cansados, irritables y hasta pueden sufrir problemas de atención y bajo rendimiento en la escuela. Esta “moda” preocupa a padres y docentes ya que va directamente en contra del descanso y del rendimiento escolar. Incluso presumen en las redes sociales etiquetando fotos con el hashtag #vamping, arman listas de reproducción en servicios musicales, comparten en Facebook, Twitter o Instagram, todo bajo la premisa de “yo también soy un vampiro conectado”.

Los chicos buscan la noche porque genera mayor intimidad para las conversaciones y, también, como reacción rebelde. Pero los investigadores aseguran que lo importante para evitar el “vamping” no es prohibir, sino educar y crear reglas de uso.

 

Síndrome Visual Informático

Otro problema que puede acarrearnos el uso excesivo de las NTICs es el Síndrome Virtual Informático. Este es una molestia que afecta a la mayoría de los usuarios de dispositivos electrónicos. Con tantas pantallas en nuestra vida cotidiana nos sobreexponemos a muchos problemas visuales.

Quienes utilizan diariamente y durante muchas horas estos dispositivos tienen grandes posibilidades de desarrollar diversos problemas en la visión cuyos síntomas más comunes son: visión borrosa de lejos y/o cerca; visión doble; dolores de cabeza, ojos, cuello y espalda; ardor en los ojos; ojo seco e irritado; hipersensibilidad a la luz; o cambios refractarios.

 

Síntomas de la tecno-adicción

Las tecno-adicciones, o trastornos de adicción a internet, son patologías nuevas que todavía la comunidad científica está investigando, de ahí la escasez de información al respecto. Su estudio es uno de los retos a los que tendrán que hacer frente tanto los departamentos de sanidad como los sistemas educativos.

Algunos expertos han catalogado a este problema como un trastorno por sus consecuencias negativas y el impacto que puede tener en la vida de una persona. La tecno-adicción no es un trastorno reconocido de forma concluyente pero sí que es una problemática que ha despertado mucho interés entre los profesionales de la salud desde la década de 1990.

 
Aunque no tienen por qué manifestarse todos los síntomas a la vez en la misma persona, detectar y reconocer a un tecno-adicto es bastante sencillo: comprueban compulsivamente los mensajes de texto y chats; cambian frecuente el estado de Facebook; se hacen constantemente selfies para subir a la red; sienten ansiedad y estrés al quedarse sin acceso a internet o los dispositivos tecnológicos; tienen las sensación de aislamiento social cuando no están conectados; necesitan comprar las últimas novedades tecnológicas del mercado (aunque no sean necesarias); pierden interés en actividades que no involucren un ordenador, teléfono u otro dispositivo tecnológico; y se sienten inquietos cuando no pueden ir en línea.

 

 

En definitiva, son personas que pasan muchas horas navegando en internet y, por tanto, estos abusos les llegan a perjudicar la salud. En ocasiones, pueden desarrollar trastornos del sueño, ansiedad, depresión y/o problemas para relacionarse o socializar.

Los estudios científicos muestran que, en el caso de la adicción a internet, son muchos los usuarios que reconocen y se siente adictos a las nuevas tecnologías. Por tanto, para poder superar la tecno-adicción solo se necesita voluntad, realizar un análisis de hasta qué punto las tecnologías le son útiles y para qué y cuándo es el momento propicio para volver a la vida real.

Algunos investigadores que han tratado el tema afirman que al igual que en otros tipos de adicción, la dependencia a las tecnologías puede variar de moderada a severa, pero que en cualquier caso esta es psicológica y no física.

Hoy en día, es tan enorme la dependencia a las nuevas tecnologías que las personas con tecno-adicción se sienten perdidas en el mundo real y eso afecta a su vida cotidiana, sus relaciones interpersonales y el desempeño académico o laboral. Estos aseguran tener dificultades para relajarse o conciliar el sueño después de haber pasado un período de tiempo determinado navegando a través de plataformas digitales.

Así mismo, existen otros trastornos psicológicos relacionadas con estas adicciones como el “Efecto Google” que es cuando el cerebro se niega a recordar información como consecuencia de la posibilidad de acceder a ella en cualquier momento. Por ejemplo, a través de Google, entonces para qué aprender algo de memoria si los buscadores nos permiten encontrar cualquier dato cuando lo necesitemos. También está la “Cibercondría” que es cuando la persona se convence de que padece alguna o varias enfermedades de cuya existencia se ha enterado en internet. La misma calificación tiene la dependencia a los videojuegos en línea, una manía obsesiva de estar jugando todo el tiempo. Igualmente, el “Vibranxiety”, que es cuando el usuario de teléfono móvil cree que ha sonado o vibrado su dispositivo, aunque no haya sido así. La explicación es que nuestro cerebro ha empezado a asociar al teléfono móvil a cualquier impulso que recibe, especialmente si estamos estresados. Este síntoma se produce porque el cuerpo aprende a reaccionar ante los impulsos que genera el teléfono móvil y luego confunde sensaciones similares que antes pasaban sin pena ni gloria.

 Soluciones

Las nuevas tecnologías nos aportan múltiples beneficios, pues nos permiten estar conectados en cualquier lugar del mundo y disponer de información prácticamente al instante, por tanto, la aparición de estos trastornos relacionados con las NTICs no tiene su causa en el uso de la tecnología en sí, sino que, como cualquier adicción, su origen puede estar en la falta de habilidades sociales de la persona o su baja autoestima.

Pese a que los adultos también pueden sufrir este trastorno, son los niños y jóvenes los que tienen mayor probabilidad de sufrir problemas de salud mental. Como consecuencia de la dependencia a las nuevas tecnologías, pasan muchas horas conectados y desarrollan su identidad en las redes sociales ya que desde su nacimiento se han visto rodeados de tecnologías de todo tipo.

 
Los psicólogos sugieren que la educación es clave para prevenir este fenómeno.

 

 

En este sentido, la respuesta a esta problemática no está en prohibir el uso a internet o retirar los smartphones de la vida de los niños o adolescentes, sino que lo importante es hacerles entender que su mal uso trae consigo consecuencias perjudiciales para su salud emocional. Esto implica que sea tarea de todos, los educadores y padres, hacerles entender desde edades tempranas para evitar los usos indebidos y patológicos de las nuevas tecnologías. Fomentar el uso responsable y poner límites al tiempo de utilización para que sea ventajoso y no generen ningún tipo de estrés o “enfermedades psicológicas”.

 

 

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