MARCAS Y PROYECTOS SOSTENIBLES

Un proyecto de desarrollo sostenible es una idea que busca satisfacer las necesidades de nuestra generación sin comprometer a las futuras encontrando soluciones prácticas reales y a largo plazo para mejorar las condiciones de vida del mundo en que vivimos.

La idea del desarrollo sostenible surgió a finales de los años 80 del siglo XX como respuesta a los crecientes problemas sociales y ambientales del planeta.
Con la globalización, la brecha de desigualdad entre los países ricos y los pobres es cada vez más grande y las proyecciones sobre el crecimiento de la población son alarmantes.
Las preguntas claves eran cómo se iba a alimentar a 9.000 millones de personas en 2050; cómo poder ofrecer a todo el mundo acceso al agua segura, atención sanitaria y educación; cómo se podía proteger la biodiversidad y adoptar medidas concretas contra el cambio climático; o cómo asegurarse de que el desarrollo
industrial conllevara progreso para todo el mundo.
La solución propuesta era un nuevo tipo de desarrollo, o más bien una variación del modelo tradicional a la que se le llamó simplemente “desarrollo sostenible”.
El término se definió de forma oficial en 1987 como parte de los preparativos de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (Brasil).
Desarrollo sostenible se definió pues como el desarrollo que satisface las necesidades actuales de las personas sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.
Es decir, el desarrollo sostenible debe lograrse con el respeto por la naturaleza y los seres humanos. Con ello se logra la sostenibilidad donde se cruzan los objetivos económicos, la responsabilidad, la responsabilidad social y la protección ambiental.
La alarma saltó inmediatamente a los empresarios que se planteaban si era posible que una compañía pudiera ser capaz de combinar el respeto ambiental, la igualdad social y el éxito comercial. La respuesta es que sí.
Además, el desarrollo sostenible genera valor en sí mismo. Así, por ejemplo, modernizar las herramientas de producción para usar menos energía y menos agua es bueno para el medioambiente y para el bolsillo.
De la misma forma, ofrecer productos y embalaje de ecodiseño que usen solo lo necesario, permite ahorrar materiales y reducir los costes de transporte.
Por su parte, prestar atención a los empleados, mejorar su calidad de vida en el trabajo y ayudarles a desarrollar sus habilidades son factores que refuerzan su compromiso, y un mayor compromiso de los empleados se traduce en un mejor rendimiento general.
Además, crear productos a los que puedan acceder las poblaciones más pobres del mundo significa abrir nuevos mercados. Justo aquellos cuyas poblaciones crecerán con más rapidez entre ahora y 2050.
Así, supervisar las condiciones laborales ofrecidas por los proveedores y subcontratistas conlleva minimizar riesgos que podrían dañar la imagen de una empresa.
Y es que, en definitiva, el desarrollo sostenible afecta a todo y a todos.
A día de hoy, cada vez son más las compañías que comprenden que tienen importantes responsabilidades económicas, sociales y ambientales y se han comprometido a marcar la diferencia a través del desarrollo sostenible.
Los expertos señalan que las que aprovechen esta oportunidad para generar valor descubrirán que su éxito es “sostenible”.

Qué es la “Agenda 2030”

Miles de millones de personas viven en la pobreza. Todavía hoy la mitad de la población mundial sigue teniendo la mitad de derechos y posibilidades solo por el hecho de ser mujer.
Aún no están asegurados todos los derechos humanos para todas las personas. Siguen aumentando las desigualdades entre personas ricas y pobres y entre unos países y otros.
Sufrimos altos índices de contaminación y pérdida de biodiversidad. Tenemos un modelo de vida que no respeta los límites biofísicos del planeta. Así, en septiembre de 2015, conscientes de esta realidad, los líderes mundiales adoptaron en el seno de Naciones Unidas un acuerdo al que llamaron la “Agenda 2030: los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.
Se trata de un acuerdo internacional sin precedentes con vigencia hasta el año 2030 y que reconoce la importancia de abordar a la vez la lucha contra la pobreza, el cuidado del planeta y la disminución de las desigualdades.
Sus contenidos son cinco elementos fundamentales:
  • Personas: no dejar a nadie atrás. Dignidad e igualdad de todas las personas en un medioambiente saludable.
  • Planeta: colocar la protección del planeta en el centro.
  • Prosperidad: transformar las economías para disfrutar de una vida próspera y plena en armonía con la naturaleza.
  • Paz: propiciar sociedades pacíficas.
  • Alianzas: crear una alianza mundial entre los diferentes
Y para conseguir todo esto se proponen los ODS, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que son los siguientes:
1- Fin de la pobreza: poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo. 2- Hambre cero: poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de
la nutrición y promover la agricultura sostenible.
  • Buena salud: garantizar una vida sana y promover el bienestar de todas las personas de todas las edades.
  • Educación de calidad: garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente.
  • Igualdad de género: lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y niñas.
  • Agua potable y saneamiento: garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento.
  • Energías sostenibles: garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna.
  • Empleo y crecimiento económico: promover el crecimiento económico, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente.
  • Innovación e infraestructuras: construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible y fomentar la innovación.
  • Reducción de las desigualdades: reducir la desigualdad en los países y entre Ciudades y comunidades sostenibles: lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y
  • Consumo y producción sostenibles: garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles.
  • Acción por el clima: adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
  • Vida submarina: conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares, y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.
  • Flora y fauna terrestre: proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los bosques y los ecosistemas terrestres. Luchar contra la desertificación. Detener e
invertir la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad.
  • Paz y justicia: promover sociedades pacíficas e inclusivas. Facilitar el acceso a la justicia para todas las personas y construir a todos los niveles instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas.
  • Alianza para el logro de los objetivos: fortalecer los medios de implementación y revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.
Cada uno de estos objetivos se detalla en metas e indicadores que nos irán mostrando si avanzamos en el camino marcado.
Para que todo ello tenga un buen fin y sea más fácil alcanzar los objetivos propuestos todos los sectores de la sociedad se deben involucrar: gobiernos e
instituciones públicas de todos los niveles, entidades sociales, sector privado y en general todas las personas individuales del planeta.
Nos encontramos ahora, aseguran los expertos, en un momento clave, el momento de marcar un punto de inflexión y la “Agenda 2030” puede ser un instrumento para ello porque todos tenemos un compromiso con el planeta en el que vivimos y las personas con las que lo compartimos.

Cómo saber si un proyecto es sostenible

Para que un proyecto se pueda considerar que contribuye de forma efectiva a la sostenibilidad se han de tener en cuenta tres ámbitos: el ambiental, el social y el económico.
En la dimensión ambiental se tendrá en cuenta como objetivo principal controlar, reducir, minimizar o evitar tanto como sea posible el impacto medioambiental negativo. Para ello, se diseñarán nuevas alternativas, actividades o medidas de protección adecuadas para emprender las acciones.
Además, se intentará contribuir a la conservación, y en cualquier caso mejora, de los ecosistemas en los que ese proyecto se desarrolle.
En el apartado social el proyecto deberá centrar su atención en los grupos humanos más vulnerables. Es decir, se tratará de proporcionar empleo digno, educación, salud o vivienda dependiendo del ámbito en el que se desarrolle el proyecto.
En el terreno económico se deberá adecuar la producción a herramientas que no dañen a ninguno de los dos colectivos anteriores. Sin horadar los recursos naturales del planeta para no poner en peligro a las futuras generaciones.
Igualmente, se han de establecer procesos que comprometan a las personas que
intervienen en el proyecto para que funcionen de forma adecuada y contribuyan a su desarrollo con su propio bienestar.
Además, este proyecto deberá contribuir a la mejora de la economía de su comunidad y más allá si los objetivos son más amplios.
La revisión y puesta en práctica de estas medidas y metas tiene que hacerse de forma periódica para estar siempre al día porque los recursos del planeta son
limitados, por eso, los excesos y errores del consumo también deben serlo.
Es evidente que cada vez en mayor medida las organizaciones y empresas que no contribuyen a buenas prácticas sociales, ecológicas y económicas están expuestas a una peor reputación ante la sociedad repercutiendo, lógicamente, en sus ventas u objetivos.

Comercio justo y sostenible

Hay muchos productos y servicios que circulan por el mundo que no se producen en los lugares donde se consumen, sino que son importados de terceros países.
Si ese intercambio fuese igualitario todos los países se podrían beneficiar y desarrollar de forma equitativa. Pero no es así.
En el sistema actual, las empresas intermediarias en esos intercambios manejan el mercado y se enriquecen a costa de los productores y así el comercio mundial termina por transformarse en una herramienta de dominación y desigualdad.
Muchos de estos intermediarios son empresas transnacionales que como su nombre indica operan en todo el mundo, aunque sus sedes están en los países enriquecidos.
Las transnacionales realizan el 70% del comercio mundial. Los ingresos de las primeras 50 corporaciones superan la renta conjunta de los 160 países más empobrecidos del mundo.
Este poder les permite fijar los precios internacionales de materias primas y productos así como controlar qué, cuándo, cómo y dónde producir.
Todo, por supuesto, sin tener en cuenta los costes sociales ni medioambientales de sus decisiones, tanto en el norte como en el sur, aunque esto no significa que todos los intercambios que se realizan en el comercio convencional sean injustos.
Sin embargo, sí es cierto que todos se realizan en un sistema donde priman criterios estrictamente económicos.
Hoy el 20% de la población mundial consume el 86% de los productos de los productos y servicios, mientras que más de 1.000 millones de personas pasan hambre.
Si África, el este y el sur de Asia y Sudamérica participaran sólo en un 1% más de las exportaciones mundiales, 128 millones de personas saldrían de la pobreza.
Frente a esto, el comercio justo representa un modelo más solidario, equitativo y ético. Un modelo integrado por: las empresas familiares; asociaciones o cooperativas que producen; las personas que consumen; las organizaciones que colaboran con la producción, compran los productos y los venden; y las organizaciones que velan por el cumplimiento de los criterios del comercio justo.
En total, hay diez criterios establecidos por la Organización Mundial del Comercio Justo que se deben cumplir en un intercambio de comercio justo.
  • Crear oportunidades reales para que los productores puedan pasar de la pobreza a la autosuficiencia económica y propia.
  • Entablar relaciones transparentes y responsables entre organizaciones y grupos productores donde ambas partes cuenten por igual con voz y
  • Respetar las identidades culturales de los grupos productores y procurar su estabilidad económica por medio de relaciones a largo plazo, el adelanto de al menos un 50% de cada transacción.
  • Acordar los precios entre organizaciones y grupos productores para que estos reciban un pago justo en el contexto local y aquellas puedan vender las mercancías a precios sostenibles.
  • Desterrar el trabajo infantil. Si hay niños o niñas implicados en un trabajo tradicional o artesanal, las organizaciones deben comunicarlo y velar para que estudien, jueguen y vivan con dignidad.
  • Admitir a cualquier persona como trabajadora y garantizarla las mismas oportunidades que al resto para capacitarse, promocionarse, jubilarse, afiliarse a sindicatos y participar de las negociaciones colectivas.
  • Ofrecer condiciones laborales seguras y saludables y formar a trabajadores sobre cómo mejorar estos aspectos en sus entornos.
  • Capacitar en gestión, producción, comercialización y la reinversión de los beneficios de los grupos productores para el desarrollo de sus comunidades.
  • Explotar de forma sostenible las materias primas y la tierra por medio de técnicas productivas de bajo impacto.
  • Sensibilizar a las personas consumidoras sobre las ventajas del comercio justo y la necesidad de cambiar las reglas del sistema internacional.
En España hay más de un centenar de tiendas físicas y unas doce tiendas on-line gestionadas por las organizaciones que integran la coordinadora estatal de comercio justo.
Estas tiendas venden alimentos, textiles, artesanías, juguetes o papelería que proceden de Asia, África, Centroamérica, Sudamérica y Oceanía.
Estas organizaciones promueven un consumo responsable entre personas, empresas y administraciones públicas para que piensen en las necesidades reales y opten por alternativas justas, es decir, que no se fijen sólo en el precio.
Este modo de consumo establece una relación armoniosa entre las personas y entre éstas y el planeta y representa una actitud comprometida con las generaciones futuras y con un mundo más justo e igualitario.

Marcas sostenibles

Ya hay grandes multinacionales y pequeñas y medianas empresas que han hecho de la sostenibilidad un objetivo prioritario en sus proyectos volcándose para ello en lo cercano, natural y saludable en sus políticas e idearios.
Se procura, por ejemplo, reciclar cada vez más y mejor. En esta línea destacan novedosos proyectos en España como el del entramado Inditex que cuenta con su programa “Join Life” por medio del cual introducen un nuevo modelo de prendas que se producen utilizando los mejores procesos de producción y diseño y las materias primas más sostenibles que pretenden abarcar a todos sus productos. También contemplan el reciclaje de ropa (Join Life Recycle).
También la embotelladora de agua Cabreiroá se une a la sostenibilidad y ya tiene en el mercado botellas cuyo 50% está compuesto por poliéster reciclado además de que son 100% reciclables tanto el casco como la etiqueta.
Otra apuesta importante es la de la firma holandesa HP que ha sacado al mercado el primer portátil del mundo elaborado con plásticos recogidos de los fondos marinos (HP Elite Dragon Fly).
Por su parte, Coca-Cola ha decidido sacar al mercado una botella con su refresco fabricada con plástico de basura marina en un 25%. Pero su objetivo va más allá y pretende que en 2030 todas sus botellas estén realizadas con material 100% reciclable además de pasar el empaquetado de sus latas al cartón.
La marca danesa de cervezas Carlsberg apuesta por los envases reciclables y fabricados con fibra de madera sostenible.
También tenemos en España empresas con proyectos de moda sostenible que apuestan por productos fabricados en su totalidad por materias primas autóctonas, reutilización de materiales, mejora logística (dLana, Qooquer, El Ganso, Mainunbi……).
La apuesta por la sostenibilidad, además del negocio, para ser respetuoso con el medio ambiente también abarca a otros muchos sectores y empresas como por ejemplo a la compañía de sidra asturiana Camppler Cider, la cosmética Labeau Organic, la camisera Nakaru, la dedicada a la decoración Hannun, la de ropa deportiva Idawen, la de alimentación vegetal Heura o la de calzados y accesorios Tropicfeel.
Todos ellos valoran muy positivamente su reconversión en el mercado reconociendo el valor añadido que supone el haber asumido un proyecto sostenible.

Gurumind

Pero no todos los proyectos sostenibles se refieren a cosas tangibles y materiales. En marzo de 2020 nació una novedosa aplicación para meditar guiando al usuario de manera sencilla.
Gurumind apuesta en esta app por ayudar a las personas a mejorar su futuro mediante técnicas específicas, sencillas y claras de meditación para paliar de la mejor manera posible algunos males que aquejan a la sociedad actual como el estrés, el miedo, la ansiedad, la inestabilidad emocional o la falta de autoestima.
Cada vez más estudios científicos avalan estas técnicas de meditación para solucionar o suavizar algunos problemas de salud mental y/o física, por eso la creación de esta app.
Pero como no todos los casos ni las necesidades son iguales ni siquiera para la misma persona en momentos diferentes, Gurumind ha optado por insertar videos muy claros y precisos para cada momento y necesidad eliminando todo lo superfluo e innecesario para meditar.
Otra buena idea es que esta app es accesible para todos, incluidas personas con discapacidad auditiva, de diferentes orígenes y creencias, y además, para mayor facilidad segmenta los temas de las meditaciones por grupos de edades.
Los contenidos de estos videos son muy sencillos, dinámicos y precisos, y en todo caso, encaminados a sentirse bien.
Las técnicas que describen son fáciles para poderlas llevar a cabo en cualquier
lugar en que nos encontremos, pero además las agrupa en tres grandes bloques.
En el primero, al que denominan de las Rescue Meditacions (o meditaciones de emergencia). Estas van dirigidas a los que tienen prisa o poca paciencia para andar buscando.
El segundo grupo serían las meditaciones Express. Éstas están enfocadas para los que tienen una urgencia de estrés, ansiedad, miedo, etc, en ese preciso momento que necesitan remediar ya.
Pero también cuentan con un tercer grupo llamado Smile Site y que no es otra cosa que el bloque de la risa porque está demostrado que un minuto de risa equivale a unos cuantos de meditación.
Los contenidos de Gurumind han sido desarrollados por un equipo de expertos en materia de psicología, meditación y coaching para que cualquiera pueda alcanzar la salud y el bienestar, uno de los objetivos fundamentales de desarrollo sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *